Tras fallar la opción de la “cúpula gigante” para contener el derrame de crudo en el Golfo de México, crece la alarma en EU ante las dimensiones de la catástrofe, más aún cuando la British Petroleum no tiene un “plan b”.
Ingenieros y barcos de BP intentan controlar el crudo en el área de la plataforma colapsada.
El temor de que la costa estadunidense tenga que enfrentar un desastre ambiental mayor de lo esperado aumentaba ayer, al fracasar la solución más rápida planeada para contener un enorme derrame de petróleo en el Golfo de México desde el 22 de abril.
La gigantesca cúpula del consorcio British Petroleum (BP), con la que se pretendía contener una fuga de petróleo a unos 1,500 metros de profundidad, yace ahora en el fondo del mar mientras los ingenieros tratan de hallar la forma de que dejen de formarse los cristales de hielo que la obstruyen e impiden su colocación.
La petrolera británica, que asumió la responsabilidad del desastre, ha intentado desterrar la idea de que esta cúpula era su “bala de plata” para solucionar la crisis.
lunes, 10 de mayo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario